El Banco de Inglaterra (BoE) sigue avanzando en el endurecimiento de su política monetaria, aunque en esta ocasión ha optado por reducir la velocidad. El banco central de Reino Unido ha decidido este jueves subir los tipos de interés por décimo cuarta vez consecutiva, colocando el precio del dinero en el 5,25%, un nivel que no se veía desde hace más de 15 años (marzo de 2008). Este último incremento ha sido de 25 puntos básicos, es decir, de menor magnitud que el decretado en junio, tal y como esperaban la mayoría de los expertos. La desinflación británica, que ha tardado más en materializarse que en las demás grandes economías occidentales, ha permitido al BoE ser menos ‘agresivo’ (o hawkish) en esta ocasión.
El Comité de Política Monetaria (MPC, por sus siglas en inglés) del BoE ha tomado esta decisión en una votación con seis votos a favor y tres en contra. Dos miembros preferían elevar los tipos un 0,5% (al 5,50%) mientras otro se decantaba por hacer una pausa a mantenerlos en el 5%, según indica el propio MPC en su comunicado.
Por tanto, los miembros del máximo órgano del Banco de Inglaterra se han dividido en tres bandas. En las ocasiones anteriores, la división en el MPC era de siete contra dos. Pero recientemente ha habido cambios en la composición del comité: Silvana Tenreyro, considerada paloma (es decir, una de aquellos que prefieren una política monetaria estimulante y acomodaticia) ha sido sustituida por Megan Greene. «Los primeros indicios apuntan a que [Greene] será más dura que su predecesora», decían los analistas de ING Economics en un informe de la semana pasada.
El BoE prevé tener controlada la inflación en 2025
El Banco de Inglaterra tiene como objetivo que la inflación en Reino Unido se sitúe en el 2%. A falta de conocer la referencia de julio (que saldrán a la luz el 16 de agosto), los últimos datos de la Oficina Nacional de Estadística británica (ONS) situaron el índice de precios al consumo (IPC) en el 7,9% interanual en junio.
El IPC del sexto mes sorprendió a los analistas siendo inferior de lo esperado y representa la tasa de inflación más baja desde marzo del año pasado. No obstante, el IPC prácticamente cuadruplica la meta del BoE. Además, supera con creces las tasas de inflación en Estados Unidos (del 3%) y la eurozona (5,3% en julio). Es por ello que el ente monetario continúa tomando medidas para sofocar la demanda y reducir por ese lado la presión sobre los precios.
Según la actualización de sus previsiones que hoy ha dado a conocer, el BCE espera que la inflación en Reino Unido «siga disminuyendo significativamente, hasta situarse en torno al 5% a finales de año, debido a una menor inflación de los precios de la energía y, en menor medida, de los alimentos y de los bienes básicos». Sin embargo, añade: «Se prevé que la inflación de los precios de los servicios se mantenga a corto plazo cerca de su tasa actual».
Además, en su «proyección más probable», o modal, el Banco de Inglaterra contempla que el IPC descenderá a su objetivo del 2% «en el segundo trimestre de 2025». Esto es, el organismo monetario británico da por hecho que no tendrá controlada la inflación hasta dentro de dos años, al igual que el BCE en la eurozona.
«La inflación de los servicios, un indicador clave para el banco, retrocedió en los datos de junio», recordaban en un análisis previo a la reunión los analistas de ING, en el que añadían: «Es cierto que esta mejora de la inflación se vio atenuada por una reciente sorpresa al alza del crecimiento salarial, pero también se vio compensada por nuevas señales de enfriamiento en el mercado laboral y por el continuo retorno de los trabajadores». Todo ello abonaba el terreno para un alza del 0,25% en lugar de 50 puntos básicos.
Sin embargo, el movimiento que finalmente se ha llevado a cabo en Londres no estaba asegurado del todo: «No podemos descartar que el Banco de Inglaterra considere que los datos exigen otra subida de tipos de 50 puntos básicos, aunque creemos que es menos probable de lo que era en junio», decían los expertos de Bank of America en un informe de este miércoles.
Anna Titareva, economista de UBS, también consideró en declaraciones recogidas por Bloomberg que un aumento de «solo» un cuarto de punto «conllevaría el riesgo de que el Comité de Política Monetaria se viera obligado a volver a las subidas de 50 puntos básicos».
¿Qué hará la próxima vez?
El BoE fue el primero de los grandes bancos centrales en comenzar la lucha contra la actual crisis de precios en todo el mundo. La entidad británica comenzó a subir los tipos en diciembre de 2021. La Reserva Federal estadounidense (Fed) hizo lo propio tres meses después y el Banco Central Europeo (BCE) no pasó a la acción hasta julio de 2022.
La Fed y el BCE también subieron el precio del dinero la semana pasada en 25 puntos básicos, al rango del 5,25%-5,50% en el caso del organismo norteamericano y al 3,75% (tasa de depósito) el Eurobanco. Además, ambos bancos centrales dejaron como interrogante qué harán con los tipos de interés en sus futuras reuniones, en septiembre.
La próxima cita del MPC del Banco de Inglaterra es el jueves 21 de septiembre. Y, al igual que sus pares americano y europeo, el BoE no ha señalado qué hará entonces. «Con la excepción de noviembre del año pasado, durante las consecuencias de la crisis del ‘minipresupuesto’, el Banco de Inglaterra ha evitado en gran medida ofrecer pistas explícitas sobre la política futura», recuerda el think tank de ING.
Antes de la reunión de hoy, los mercados se estaban preparando para que los tipos alcancen un máximo en torno al 5,75% a finales de este año. Hasta ahí todavía quedarían dos alzas más de 25 puntos básicos (cada una), por lo que se puede dar por sentado otro incremento el mes que viene. Eso sí, el mencionado techo esperado está muy por debajo, casi un punto, de las expectativas de los expertos de hace apenas un mes, según Bloomberg.



