Miranda (22) es azafata de vuelo, reside en Málaga, y lo que más le gusta en la vida es viajar. Harta de infidelidades, acudió a ‘First Dates’ este viernes 22 de septiembre en busca de su auténtica media naranja. El principal requisito que le pide a un hombre es que no sea «retrasado», en su jerga, el equivalente «a homófobo y racista». De hecho, lo dejó claro: si el programa de citas de Cuatro la emparejaba con alguien así, estaba dispuesta a montarle un pollo e irse por donde vino. Una reacción que Carlos Sobera aprobó. «Si no se sabe ser respetuoso, pasaporte; esa es la clave de este programa».
Solo hay una cosa que a Miranda la apasiona más que ver viajar, y es estar con su perro. La malagueña no quiere tener hijos, pero a Bambi, su chihuahua, lo trata como si lo fuera. «Es el amor de mi vida», afirmó.
Viendo su entusiasmo al hablar del animal, Sobera le pidió una foto que ella le enseñó alabando su guapura. Pero el presentador no estaba de acuerdo con la apreciación de la soltera sobre la belleza del perro «¡Madre mía, esto es amor! Lindo…», espetó, para disgusto de la joven. Miranda saltó en defensa de Bambi con uñas y dientes, un tanto molesta con el conductor de ‘First Dates‘.«No te pases ni un pelo con mi perro», lo frenó. Pero él, dejo de molestarse, se lo tomó a risa.
La cita fracasa
El mismo carácter lo sacó con su cita, José Antonio (29), otro soltero afectado por la infidelidad. Aunque este gaditano oriundo de San Roque (Cádiz) fue más diplomático que Carlos Sobera. Por consejo del presentador, prefirió maquillar sus palabras para salir airoso de la ‘prueba del chihuahua’ a la que lo sometió Miranda.
Tampoco le quedó otra, porque antes de enseñarle una foto del animal, ya lo advirtió de la que se le venía encima. «Espero que no vayas a decir que es feo, porque no veas la que te formo», lo amenazó. A ella José le dijo un «es precioso» escueto y poco convincente; pero a cámara, confesó su verdadera opinión. «Yo no aguanto a esos perros… Es que están todo el día ladrando».

José y Miranda al final de su cita
El gaditano y la malagueña lo pasaron muy bien durante la velada, aunque no lo suficiente para tener una segunda cita. Al final el pobre Bambi no tuvo la culpa de que Miranda y José no encajaran. A él le resultó un escollo insalvable que ella no quisiera acompañarlo a escalar, una afición muy importante para él. A la soltera, por su parte, le echó para atrás el tema de la edad. «Él es más mayor, y a mí me gustan más niños y con cara de niñatos», declaró.
Así pues, se despidieron de buen rollo y encantados de haberse conocido.



