La política arancelaria implementada por Estados Unidos en los últimos años ha generado un escenario de alta volatilidad en el comercio internacional, con efectos directos en la cadena logística global. Las recientes fluctuaciones en las tasas impuestas sobre productos de importación están provocando cambios abruptos en los volúmenes de envíos, lo que obliga a las empresas del sector a ajustar continuamente sus operaciones para mantenerse a la altura de los desafíos.
DHL, una de las principales compañías de logística a nivel mundial, ha identificado un patrón de comportamiento repetido: cuando bajan las tarifas, los envíos se aceleran; cuando suben, el flujo se detiene drásticamente. Este efecto dominó, alimentado por la incertidumbre sobre posibles aumentos imprevistos de aranceles, ha derivado en una dinámica que afecta tanto a exportadores como a operadores logísticos en múltiples regiones del mundo.
México enfrenta picos y valles en la actividad por amenazas arancelarias
En el caso de México, el impacto ha sido especialmente notorio. La amenaza de un arancel del 30% sobre ciertos productos ha desencadenado una conducta errática por parte de los exportadores, quienes alternan entre acelerar despachos o postergarlos según las condiciones vigentes. Esta “intermitencia de volumen” complica la planificación operativa y genera estrés sobre los sistemas logísticos establecidos.
Uno de los factores que más contribuyen a este desajuste es el fin de la política del «de mínimos», que anteriormente eximía a los pequeños envíos de pasar por controles aduaneros completos. Con la eliminación de estas exenciones, todos los paquetes deben ahora cumplir con procesos formales, lo que añade tiempos y costos adicionales para importadores y operadores logísticos. En respuesta, compañías como DHL están invirtiendo en tecnología para automatizar procesos aduaneros y reducir el impacto de estos nuevos requisitos.
La estabilidad en Europa se sostiene por la variedad en el comercio
Desde la perspectiva europea, la situación es distinta. La gestión logística en naciones como España ha conseguido mitigar parte del efecto negativo mediante la diversificación de sus rutas comerciales. Un 50% del volumen que maneja DHL en el país se centra en operaciones dentro de Europa, mientras que el otro 50% se reparte entre América Latina, Estados Unidos y otras áreas.
Pese a la inestabilidad en mercados clave como el norteamericano, la estrategia se ha enfocado en reconfigurar rutas de forma ágil y ofrecer alternativas inmediatas a los clientes para asegurar la continuidad operativa. Esta capacidad de respuesta ha permitido que el comercio fluya incluso ante barreras imprevistas, confirmando la importancia de la flexibilidad como activo estratégico.
El área de Sudamérica intenta ajustarse a un comercio cada vez más competitivo
En América Central y del Sur, se perciben igualmente los efectos de las tarifas de Estados Unidos, con ciertas diferencias. La zona, con una sensibilidad histórica hacia los vaivenes de la economía global, se encuentra ahora ante el desafío de ajustarse a un ciclo distinto de restricciones y ajustes en el comercio. No obstante, la experiencia acumulada en situaciones de presión habilita a las empresas de logística a prever alteraciones y a explorar caminos alternativos con más celeridad.
Este método anticipativo ha logrado preservar la vitalidad en los mercados locales, aunque con las modificaciones imprescindibles en la planificación, el tiempo de envío y los gastos operativos. Las compañías de logística han aumentado su inversión en tecnologías digitales, lo que ha simplificado la toma de decisiones inmediatas y el uso eficiente de recursos frente a escenarios variables.
La tecnología ágil es fundamental para enfrentar los desafíos del moderno entorno logístico
El actual escenario internacional exige una transformación profunda en los modelos logísticos tradicionales. Ante la constante amenaza de nuevas barreras comerciales, la prioridad pasa por digitalizar los procesos aduaneros, desarrollar sistemas predictivos basados en inteligencia artificial y fortalecer redes de distribución más resilientes.
La anticipación y la capacidad de adaptación se han convertido en los pilares fundamentales para las empresas del sector. El desafío no es menor: mantener el flujo comercial en un entorno en el que las reglas cambian de forma súbita y donde las decisiones políticas pueden modificar por completo el equilibrio entre oferta y demanda.
En este contexto, compañías como DHL asumen un papel central. No solo como operadores logísticos, sino como socios estratégicos para sus clientes, con la misión de garantizar que, pese a los obstáculos, el comercio internacional encuentre siempre un camino para avanzar. La capacidad de reinventarse será, sin duda, el factor decisivo para capear la tormenta.



