Desde su lanzamiento el año pasado, solo se podía acceder a BlueSky mediante invitación. A partir de este martes está abierto a todo aquel que quiera tener una cuenta. Su apariencia y funcionamiento sigue el modelo de X, anteriormente Twitter, con una salvedad: es de código abierto. Después de su apertura, BlueSky estuvo fuera de servicio durante un par de horas: “Estamos observando muchos registros nuevos y algunos servidores han alcanzado su límite de capacidad”, anunció la plataforma. En esta red social se puede encontrar a EL PAÍS a través de este enlace: https://bsky.app/profile/elpais.bsky.social.
La red nació de una idea en 2019 de Jack Dorsey, cofundador de Twitter y luego su presidente ejecutivo. Su intención era crear una red social descentralizada. La iniciativa comenzó dentro de Twitter, pero en 2021 se independizó con Jay Gruber como presidente ejecutivo. Esa medida salvó a la red de un posible cierre tras la compra de Twitter por parte de Elon Musk.
Según sus propias cifras, Bluesky tiene hoy 3,6 millones de cuentas, no todas activas. Una página que actualiza los datos diarios de Bluesky muestra el salto del 6 de febrero. La cifra está muy lejos de los 130 millones de Threads, la alternativa a X creada por Meta. X dijo a finales del año pasado que tenía 500 millones de usuarios, aunque no está claro si diferentes redes utilizan las mismas métricas para definir qué es un usuario.
La gran diferencia de Bluesky es que funciona con un protocolo abierto y descentralizado. Este sistema permite a sus usuarios crear o adoptar sus propias versiones de la red, con un algoritmo personalizado. En una de sus últimas publicaciones agradece públicamente a diferentes desarrolladores por algunas funciones nuevas de la plataforma. La idea es similar a la que ya utiliza otro competidor de X, Mastodon.
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