TEGUCIGALPA, HONDURAS.- El expresidente Juan Orlando Hernández se enfrentará a la justicia estadounidense el 12 de febrero de 2024, en un juicio por tres delitos que no dejan lugar a sentencias cortas.
El expresidente hondureño fue acusado de tres delitos: conspiración para importar una sustancia controlada a Estados Unidos, uso o porte de armas de fuego, complicidad en el uso, porte y posesión de armas de fuego y, el último, conspiración para usar o portar armas de fuego, incluyendo ametralladoras y dispositivos destructivos.
Para estos tres delitos, la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York afirmó que dispone de un terabyte de pruebas (1.000 gigabytes) que el juez Kevin Castel tendrá en cuenta o desestimará en el proceso.
A esto se suman las declaraciones de los testigos, quienes, según trascendió, son varios ex colaboradores de Hernández.
Uno de ellos es Fabio Lobo -hijo del expresidente nacionalista, Porfirio Lobo Sosa-, quien en 2017 fue condenado a 24 años de prisión por vínculos con el narcotráfico.
“Hacia el año 2013, CW-3 (como era identificado Fabio Lobo) sostuvo una conversación con Juan Orlando sobre la obtención de información de radar para facilitar el tráfico de drogas de CW-3 con ‘Los Cachiros’”, menciona un documento de la Fiscalía.
Relevancia de la evidencia
Apenas se han conocido detalles sobre las pruebas que tiene en su poder la Fiscalía para acreditar la culpabilidad de Hernández por los tres delitos por los que se le acusa.
El trabajo de la defensa es sólo debatir las pruebas que se presentan y desestimar los testimonios, mencionó un abogado estadounidense con experiencia en derecho penal internacional, quien en diálogo con EL HERALDO pidió mantener el anonimato.
Comentó que para este proceso aplican dos reglas: 401 y 403.
El primero evalúa la relevancia de la prueba, es decir, si los hechos o la información pueden probar el delito.
“Entonces es una prueba que se hace en Estados Unidos y que sólo la hace el juez… Si se presenta esta prueba que puede ser relevante, también se puede suprimir la prueba de la regla 403”, explicó el abogado.
Respecto a la norma 403, dijo que suprime la prueba, aun cuando sea relevante, influya o perjudique a quien se defiende de las acusaciones.
“(La Regla) 403 es la que suprime esa prueba porque puede ser perjudicial, puede confundir al jurado, puede influir en el jurado o puede abrumar al jurado, que en lugar de dar un equilibrio justo en el juicio, está totalmente a favor de Fiscalía y entonces hay un prejuicio contra la defensa», afirmó.
Incluso dijo que cuando la defensa del imputado presenta pruebas favorables se produce una “puertas abiertas”, es decir, abren una puerta para que la Fiscalía presente pruebas directas en su contra.
Por ejemplo, si en el juicio el expresidente Juan Orlando Hernández dice que luchó contra el narcotráfico en Honduras, entonces la Fiscalía puede traer testigos que digan todo lo contrario.
Penas
Al ser consultado sobre las penas por delitos, explicó que “hay un parámetro” que puede ser “10 años o 5 años, incluso cadena perpetua”.
Como el ex presidente Juan Orlando Hernández Se le acusa de tres delitos, cada uno de los cuales tiene establecida su pena, ya sea mínima o máxima.
En el caso del primer delito: concierto para importar cocaína, el perito explicó que “si es persona .
Pero, si se reúnen y la otra persona pregunta sobre la actividad que deben realizar, entonces tienen un “acuerdo de conspiración”, conocido como “el encuentro de dos mentes” o el encuentro de dos mentes que quieren actuar en contra de un precepto legal que Es narcotráfico, precisó.
“Ahí, en ese momento, ya existe el acuerdo de concierto para delinquir, pero no el delito de asociación delictuosa”, explicó el abogado.
Aseguró que aun sabiendo que es una propuesta ilegal, porque trafican con drogas, la gente accede a realizarla, entonces ahí cometen el delito de asociación delictuosa.
“Por eso Estados Unidos acusa al expresidente de conspiración, porque no pueden probar que él fue quien traficaba la droga y lo más fácil es acusarlo de conspiración, porque de conspiración es fácil acusar a la gente porque no es saber si realmente conspiró o no”, precisó.
Dijo que por este delito la pena mínima es de 10 años y la máxima es cadena perpetua.
Por el segundo delito por el que se acusa a Hernández: concierto para el uso de armas de fuego, la pena mínima es de 30 años y la máxima es cadena perpetua.
En este caso, el experto en derecho penal internacional explicó que la acusación significa que “el expresidente, según la Fiscalía, propuso a quien solicitó el primer delito que utilizaría armas de fuego, o sea el delito número dos. «A otra persona, delito número tres, para poder importar cocaína a Estados Unidos».
Aclaró que no se trata de un delito de tráfico de armas, sino de concierto para el uso de armas de fuego.
En el caso del último delito, posesión de armas de fuego, explicó que indica dos cosas: la posesión física del arma que lleva consigo y la intención de utilizar esas armas para traficar drogas.
“Ese es otro delito distinto de la conspiración. La conspiración es que aceptaron usarlas, y dos, usaron el siguiente paso que es la estructura física del arma en ellas, es decir, las usaron, las agarraron y hicieron los movimientos oficiales con las armas para tenerlas. . no sólo conspiración, sino posesión de armas”, puntualizó.
En este caso la pena es cadena perpetua (cadena perpetua).
Otros ensayos
Aunque Estados Unidos ha procesado a hondureños acusados de delitos iguales o similares a los que se acusa a Hernández, ninguno de ellos fija un estándar de lo que podría suceder en la Corte del Distrito Sur de Nueva York a partir del próximo 12 de febrero de 2024.
Hasta la fecha, cuatro hondureños han sido condenados a cadena perpetua, entre ellos “Tony”, hermano del expresidente hondureño, Juan Orlando Hernández, por delitos relacionados con el narcotráfico.
Para muchos, la duda surge de este precedente, pues, como sucede en muchos casos en la justicia hondureña, al expresidente le podría pasar lo mismo. La respuesta es no.
El experto en derecho penal internacional, consultado por EL HERALDO, mencionó que Estados Unidos no se basa en la historia ni en investigaciones previas y mucho menos en casos pasados.
“Todos los casos se basan en cuestiones diferentes, en pruebas completamente diferentes y el procedimiento es completamente diferente. Entonces, lo que pasó anteriormente tiene total irrelevancia en el juicio actual”, señaló, dejando claro que cada caso es completamente aislado.



